Buscad Primeramente el Reino de Dios
Buscad Primeramente el Reino de Dios
Texto Bíblico Principal
“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”
(San Mateo 6:33, RVR1960)
Saludos
Amados hermanos, reciban un cordial y caluroso saludo de parte de su servidor en Cristo Jesús, Noel A. Ortega.
“Gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y de Jesucristo nuestro Señor.”
Es un privilegio compartir las verdades eternas de la Palabra de Dios. Mi oración es que el Espíritu Santo ilumine nuestro entendimiento, fortalezca nuestra fe y nos ayude a establecer correctamente nuestras prioridades, para vivir conforme al propósito y la voluntad de nuestro Señor Jesucristo.
Introducción
Vivimos en una generación consumida por las preocupaciones, las necesidades materiales y la incertidumbre acerca del futuro. Muchas personas invierten sus mejores esfuerzos en aquello que es temporal, mientras descuidan aquello que es eterno.
En el Sermón del Monte, Jesús confronta esta tendencia humana y presenta un principio fundamental del Reino de Dios: la prioridad correcta produce una vida correctamente ordenada.
Mateo 6:33 no es simplemente una promesa de provisión; es un llamado a reorganizar toda nuestra existencia alrededor del gobierno de Dios. Cristo nos enseña que cuando el Reino ocupa el primer lugar, todo lo demás encuentra su lugar correcto.
Desarrollo
La expresión “buscad primeramente” implica una búsqueda continua, intencional y prioritaria. Jesús no está hablando de una búsqueda ocasional, sino de una dedicación constante. El Reino de Dios no debe ocupar un espacio secundario en nuestra vida; debe convertirse en el centro de nuestras decisiones, pensamientos, proyectos y anhelos.
Buscar el Reino significa someternos al gobierno de Dios. Es reconocer que Cristo no solamente es Salvador, sino también Señor. Significa permitir que su voluntad dirija nuestra conducta, nuestras relaciones, nuestro servicio y nuestro caminar diario.
Jesús añade: “y su justicia”. Esta justicia no se refiere a una justicia humana basada en méritos personales, sino a una vida alineada con los principios divinos. Es el deseo de reflejar el carácter de Dios mediante una vida santa, íntegra y obediente.
El apóstol Pablo enseña que el Reino de Dios no consiste solamente en aspectos externos, sino en “justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Romanos 14:17). Esto revela que el Reino transforma primero el corazón antes de manifestarse en la conducta.
Posteriormente, Jesús declara una promesa extraordinaria:
“Y todas estas cosas os serán añadidas.”
El contexto inmediato se refiere a las necesidades básicas de la vida: alimento, vestido y sustento. Cristo no promete riquezas desmedidas ni prosperidad egoísta; promete la fidelidad de un Padre celestial que conoce perfectamente las necesidades de sus hijos.
La preocupación constante revela una confianza limitada en Dios, mientras que la búsqueda del Reino expresa dependencia y fe. Jesús enseña que el creyente no debe vivir gobernado por la ansiedad, sino por la confianza en la providencia divina.
El apóstol Pedro reafirma esta verdad cuando exhorta a los creyentes a echar toda su ansiedad sobre Dios, porque Él tiene cuidado de nosotros (1 Pedro 5:7).
Teológicamente, este pasaje revela una inversión de prioridades. El hombre natural busca primero los beneficios y después a Dios. El discípulo verdadero busca primero a Dios y confía en que Él proveerá todo lo necesario para cumplir su propósito.
La historia bíblica demuestra este principio repetidamente. Cuando Salomón pidió sabiduría antes que riquezas, Dios le añadió ambas. Cuando Abraham obedeció a Dios por encima de sus propios intereses, experimentó la provisión divina. Cuando los apóstoles dejaron todo para seguir a Cristo, descubrieron que el Señor era suficiente para sostener sus vidas.
Conclusión
Amados hermanos, Mateo 6:33 continúa siendo un llamado urgente para la Iglesia de nuestros días.
Vivimos rodeados de distracciones, preocupaciones y afanes que compiten por ocupar el primer lugar en nuestro corazón. Sin embargo, Cristo nos recuerda que existe una prioridad que debe estar por encima de todas las demás.
La pregunta no es si buscamos algo.
La pregunta es: ¿qué estamos buscando primero?
Porque aquello que ocupa el primer lugar en nuestro corazón terminará dirigiendo nuestra vida.
Si buscamos primero el éxito, seremos gobernados por la ambición.
Si buscamos primero las riquezas, seremos gobernados por la ansiedad.
Pero si buscamos primero el Reino de Dios, seremos guiados por la voluntad del Señor y sostenidos por su fidelidad.
Que hoy renovemos nuestro compromiso de poner a Dios en el centro de nuestra vida.
Que su Reino sea nuestra prioridad.
Que su justicia sea nuestro anhelo.
Y que nuestra confianza repose plenamente en el Padre celestial.
Porque cuando Dios ocupa el primer lugar, todo lo demás encuentra su orden correcto.
¡Buscad primeramente el Reino de Dios, y Él se encargará del resto!
Amén. 🔥🙏🏻
Referencia
Biblia. (1960). Santa Biblia Reina-Valera 1960. Sociedades Bíblicas Unidas.
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