NO SUELTES TU ESPADA




⚔️ NO SUELTES TU ESPADA


Un llamado a vivir armados con la Palabra y la presencia del Capitán celestial

Saludo inicial

Amada iglesia, guerreros del Reino y herederos de promesas eternas: hoy no venimos a rendirnos, sino a empuñar con firmeza la espada del Espíritu. No estamos aquí para retroceder, sino para avanzar en autoridad. ¡Que el Capitán del ejército de Jehová se manifieste en medio nuestro con su espada desenvainada! ¡Hoy no es día de tregua, es día de conquista!


Tema: No sueltes tu espada

Definición:

No soltar la espada significa permanecer firmes en la Palabra viva de Dios, listos para la batalla espiritual, conscientes de que Cristo mismo pelea por nosotros. La espada no es un adorno, es un arma. No es simbólica, es efectiva. Es la Palabra que corta, sana, libera y transforma. Somos llamados a vivir con la espada en mano, bajo la dirección del Capitán celestial.


Texto bíblico principal: Josué 5:13-15 (RVR1960)

(Se recomienda leer el pasaje completo en voz alta durante la predicación)

“…Y he aquí un varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada desenvainada en su mano… Y Josué, postrándose sobre su rostro en tierra, le adoró… Y el Príncipe del ejército de Jehová respondió a Josué: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo…”


 Introducción

Antes de conquistar Jericó, Josué no recibió una estrategia militar, sino una revelación espiritual: el Capitán del ejército de Jehová estaba presente, con la espada desenvainada. En tiempos donde muchos bajan la guardia, Dios está buscando guerreros que no suelten su espada. No es tiempo de rendirse, es tiempo de resistir, avanzar y conquistar. ¡El Rey está en medio de su pueblo!

DESARROLLO: 7 CLAVES PARA VIVIR CON LA ESPADA DESENVAINADA


1. Reconoce al Capitán – Josué ante el Varón con la espada

Texto: Josué 5:13-15

Teología: Antes de la conquista viene la rendición. El que pelea por ti es Cristo mismo.

Aplicación: No pelees sin dirección. Ríndete al Capitán antes de entrar en batalla.

 ¡Repite conmigo!

«¡Jesús, Capitán de mi alma, guíame en cada batalla!»

2. Empuña la espada del Espíritu – Efesios 6:17

📖 Texto: “Y tomad… la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.”

Teología: La Palabra no es solo para leerla, es para usarla como arma.

Aplicación: Memoriza, declara y pelea con la Palabra.

¡Repite conmigo!

«¡La Palabra es mi espada! ¡No la suelto, la uso!»

3. La espada corta y sana – Hebreos 4:12

Texto: “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos…”

Teología: La espada de Dios no solo hiere al enemigo, también sana al soldado.

Aplicación: Deja que la Palabra te corte, te corrija y te transforme.

 ¡Repite conmigo!

«¡Corta lo que no es tuyo en mí, Señor! ¡Sáname con tu verdad!»

4. Quita el calzado – Tierra santa, corazón rendido

📖 Texto: Josué 5:15

Teología: La verdadera guerra comienza en la santidad.

Aplicación: Quita el orgullo, el pecado, la autosuficiencia. Pisa tierra santa con reverencia.

 ¡Repite conmigo!

«¡Quito mi calzado, me rindo a tu gobierno, Señor!»

5. No pelees en tus fuerzas – Zacarías 4:6

Texto: “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová…”

Teología: La espada es poderosa solo cuando la empuña el Espíritu.

Aplicación: No confíes en tu habilidad; confía en Su presencia.

¡Repite conmigo!

«¡No es mi fuerza, es tu Espíritu, Señor! ¡Pelea por mí!»

6. Mantente armado en todo tiempo – 2 Timoteo 4:2

Texto: “Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo…”

Teología: El guerrero de Dios no baja la guardia.

Aplicación: No sueltes tu espada en la prueba, ni en la comodidad.

¡Repite conmigo!

«¡Estoy listo en todo tiempo! ¡Mi espada está afilada y mi espíritu encendido!»

7.  La espada del Rey – Apocalipsis 19:15

Texto: “De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones…”

Teología: Cristo regresará con la espada. Hoy la usa para salvar, mañana para juzgar.

Aplicación: Rinde tu vida a la espada del amor antes de enfrentar la espada del juicio.

¡Repite conmigo!

«¡Hoy me rindo a tu espada, Jesús! ¡Corta, limpia, transforma!»


Conclusión poderosa: ¡Levanta tu espada y no la sueltes!

La batalla no ha terminado. El enemigo no descansa. Pero tú no estás solo. El Capitán está contigo. Su espada está desenvainada. Su presencia está en medio de su pueblo. ¡No sueltes tu espada! No abandones la Palabra. No bajes la guardia. No te rindas. ¡Levántate, guerrero! ¡Es tiempo de conquistar!


Declaración congregacional (repetir todos juntos con autoridad):

«¡Señor, no soltaré mi espada!

Tu Palabra es mi arma,

Tu presencia mi escudo,

Tu voz mi dirección.

Corta en mí lo que no te agrada,

hiere mi incredulidad,

enciende mi corazón.

¡Peleo bajo tu bandera!

¡Camino bajo tu voz!

¡Y venzo por tu poder!

¡Amén, amén y amén!»


 

 

 


Comentarios

Entradas populares de este blog

EL PODER DE LA ORACION

EL PODER DE LA PRESENCIA DE DIOS